Para mantener la sinfonía de la intimidad en equilibrio, es crucial adoptar hábitos saludables. Esto incluye mantener una buena higiene íntima, usar ropa interior de algodón, evitar duchas vaginales y productos perfumados, y tener una dieta equilibrada. También es importante acudir al ginecólogo regularmente para chequeos y tratamientos adecuados.1,2